Más allá de la catedral, el fin del mundo

El destino del que hoy hablamos está lleno de leyendas, misterios e historias mitológicas. Fisterre era, para los romanos, la última porción de tierra del planeta, el fin del mundo. Esta península adentrada en la costa de la muerte era, ya antes de que los romanos conquistaran Galicia, una tierra de culto llena de magia, como demuestran los restos de pueblos prerromanos encontrados en diversos puntos de la misma.

Más allá de todo el halo de enigma que envuelve esta tierra, está el hecho totalmente objetivo de su enorme belleza y vistas a la inmensidad del océano. Además, esta tierra ha conservado un significado hasta nuestros días de acabar con lo viejo para dar lugar a lo nuevo, un lugar en el que renovarse, purificarse y empezar de cero. Todo esto ha hecho de Finisterre, el segundo destino más visitado en Galicia, sólo por detrás de Santiago de Compostela, destino final para la mayoría de peregrinos que transitan cada año el camino de Santiago. La llegada a Finisterre alarga la caminata 89 kilómetros, sin embrago, la ruta completa por el tramo final del camino no termina ahí, sino que se alarga hasta Muxía y vuelve hasta Fisterre. Todo este recorrido suma 151 kilómetros llenos de ceremonias ancestrales que todavía hoy practican los viajeros.

Los principales atractivos de este tramo de camino son el propio pueblo de Fisterre, pueblo tradicionalmente pesquero pero convertido hoy en un importante destino turístico, donde podremos disfrutar de la gastronomía del lugar cuyo plato estrella son los longueirones, un marisco delicioso. El Castelo de San Carlos (hoy  Museo de la Pesca), mandado construir por Carlos III en el siglo XVIII para fines defensivos, es otro de los lugares que no podemos dejar de visitar. Las playas son parada obligada,  marcadas por el misticismo y la tradición. Algunas de las más destacables son la playa de Mar de Fora, playa del Rostro o da Langosteira, donde es tradición darse en baño. Sin embargo, la actividad más practicada por los viajeros y visitantes está relacionada con su faro. Las vistas que se pueden disfrutar de la puesta de sol desde este punto son impresionante y nos hace entender el por qué los romanos pensaban que ahí estaba el final del mundo y los celtas veneraban al sol. En las rocas que sobresalen al mar, es costumbre de peregrinos, quemar alguna prenda que les haya acompañado durante el camino como símbolo de renovación.

 

Formas de llegar a Fisterre

Además de destino religioso como parte de la etapa final del camino de Santiago, Fisterre es un destino de turismo cultural, natural o gastronómico, entre otros. Las formas de acceder a este enclave son variadas. Hasta allí llegan numerosos autobuses desde Santiago todos los días y cuyo precio oscila entre los 8 y los 15 euros. Otra opción bastante económica y con salidas desde distintas ciudades españolas está disponible desde la plataforma de Blablacar, o Amovens, que también nos da la opción de alquilar un coche. Si disponemos de vehículo, las posibilidades de exprimir nuestro viaje al máximo se multiplican.

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